La COP 30 de Belém aumentó la cobertura del cambio climático en este mes. Sin embargo, no tuvo el eco mediático que tuvieron otras cumbres del clima. Se cumplían 10 años de la Cumbre de París y no se lograron sus objetivos. No obstante, las proyecciones de temperatura bajaron de la horquilla de 2015 de entre 3 °C y 3,5 °C a la de este año de entre 2,3 °C y 2,5 °C. Estos avances, sobre todo por las energías renovables, son atribuidos al Acuerdo de París. Otros temas abordados tuvieron que ver con las trabas de las posturas negacionistas o de la desinformación, con la adaptación, con el multilateralismo, con el enfrentamiento entre electroestados y petroestados o con el control del metano. No se logró un acuerdo en el abandono de los combustibles fósiles. Ante este modelo de cumbres con fuertes límites y promesas incumplidas aparecieron iniciativas internacionales paralelas, tanto para abandonar los combustibles fósiles (Colombia y Países Bajos anunciaron una cumbre) como para proteger la foresta. Una vez finalizada la COP30, el debate sobre la gravedad del cambio climático y la apuesta/demolición del modelo multilateral internacional prosiguió en el G20.

